El día del riñón
Alejandra de Witt
Seguramente te sorprendiste tanto como yo cuando aparecieron por toda la ciudad los carteles que anuncian el Día Internacional del Riñón. Debo confesar que hasta que leí en dichos carteles que los riñones drenan cada día miles de litros de sangre nunca había reparado en ellos. Bueno, con una excepción: cuando era niña –te juro que no hace mucho tiempo–, apareció en la conocida revista Selecciones un artículo que se titulaba “Soy el riñón de Juan”, o algo por el estilo. No sé si lo leí, pero al menos recuerdo las ilustraciones.
Para los que no tenemos muy presentes las lecciones de biología, diremos que la función principal de los riñones es filtrar la sangre y formar la orina con las sustancias de desecho y el agua excedente. La orina pasa a la vejiga a través de los canales llamados uréteres para luego ser expulsada del cuerpo; pero además de depurar la sangre, los riñones regulan la presión arterial y el equilibrio de líquidos en el cuerpo.
Sin embargo, estos órganos de color berenjena y con forma de frijol pueden ser afectados por diversas enfermedades, como cálculos, infecciones, nefrosis y cáncer. ¿Las causas? Predisposición genética, malos hábitos alimenticios o inconveniente régimen de vida. Pero también podríamos añadir simplemente sobrecarga de trabajo: la totalidad de la sangre atraviesa el riñón cada cuatro o cinco minutos, lo que suma 1700 litros de sangre que pasan al día por los riñones para ser depurados. La enfermedad más común son los cálculos o piedras, las cuales se componen generalmente por sales de calcio o ácido úrico y son de tamaño variable. Por lo regular los cálculos no producen dolor mientras permanecen en el riñón, pero si descienden por las vías urinarias o se quedan atorados en ellas pueden provocar un agudo cólico renal, un intenso e intermitente dolor de espalda que en ocasiones se extiende hasta el abdomen y los órganos genitales, acompañado a veces de una sensación dolorosa y ardiente al orinar y presencia de sangre en la orina. Mis amigas feministas dirían que Dios es justo: los hombres padecen más frecuentemente ataques graves por cálculos renales. Como es su costumbre, los científicos no saben exactamente cuál es el papel del calcio en la formación de los cálculos. Tal vez el organismo absorbe más de lo necesario y se queda en los riñones en lugar de ser expulsado por la orina o es un problema metabólico que estimula a los huesos a liberar demasiado calcio en la sangre. Lo más que pueden decir es que las piedras que contienen ácido úrico frecuentemente se deben a un trastorno metabólico, como la gota, que provoca una producción excesiva del ácido mencionado. Un diez por ciento de los casos se debe a una infección bacteriana del riñón.
Los riñones también pueden ser afectados por infecciones, conocidas como pielonefritis y que frecuentemente están acompañadas de otros padecimientos como cistitis y trastornos de la próstata. La pielonefritis se manifiesta como dolor en la parte baja de la espalda que puede extenderse a los costados, la cintura y el abdomen, fiebre, cambios en el color o el olor de la orina y deseos frecuentes de orinar.
Menos frecuente pero más grave es la nefrosis. Se debe comúnmente a una alteración del sistema inmunológico: los anticuerpos del propio organismo atacan el tejido renal. Los síntomas son orina escasa, de color rojo o grisácea, retención de líquidos, hipertensión, dolor de cabeza y espalda. En ciertos casos la nefrosis propicia una insuficiencia renal, lo que exige un trasplante de riñón o el uso de una máquina de hemodiálisis o riñón artificial.
Otro padecimiento es el cáncer de riñón, relativamente raro en México, cuyos síntomas incluyen sangre en la orina sin dolor, así como la insuficiencia renal, que muchas veces es resultado de una complicación de la diabetes.
Está de más señalar que la presencia de cualquiera de estos síntomas requiere atención médica, dado que podría tratarse de un trastorno grave. Como las infecciones renales que no se tratan adecuadamente pueden provocar daños irreparables, la mayoría de los médicos alópatas sugieren consular con un especialista antes de intentar un tratamiento alternativo. Y ya que el padecimiento más común de los riñones son los cálculos, nos enfocaremos en ellos en el resto de este artículo.
LOS MANDAMIENTOS DEL RIÑÓN
Estoy segura que si has leído hasta aquí estás de acuerdo conmigo en la importancia de cuidar los riñones. Es decir, más vale prevenir que lamentar. Por lo que los mandamientos del riñón se reducen a cuatro: 1) Bebe dos litros de agua al día, especialmente si transpiras mucho como resultado del calor (la temperatura media anual del país es de 30 grados y va en aumento) y el ejercicio (espero que practiques ejercicio mínimo media hora al día). Esto no es broma ni asunto de beber agua para estar delgados: como la deshidratación aumenta la concentración de orina, también aumenta el riesgo de padecer cálculos o infecciones urinarias, 2) Abstente de diuréticos a menos que sean prescritos por tu médico y, si eso sucede, pídele que te recete alguno que no aumente el nivel de ácido úrico en la sangre, 3) Nunca, nunca, nunca resistas la necesidad de orinar. Mientras más pasa tiempo la orina en el organismo, más aumenta la probabilidad de que los minerales se cristalicen y formen cálculos, así como de que se multipliquen las bacterias, 4) Si existe una predisposición genética en tu familia o ya has padecido cálculos renales, evita en la medida de lo posible los lácteos y los refrescos o bebidas gaseosas (¿sabías que los mexicanos somos de los primeros consumidores del mundo?) y bebe agua mineral embotellada con bajo contenido de calcio.
Diagnóstico
Si se presenta alguno de los síntomas que acompañan los cálculos renales, el médico considerará las características de la orina, palpará la zona lumbar para comprobar si los riñones están hinchados o hipersensibles, ordenará radiografías del riñón, los uréteres y la vejiga, así como análisis de orina y quizá de sangre (¡ups!). También puede pedir un ultrasonido de los riñones y el tracto urinario. Cuando la piedra se excreta o extrae, es conveniente analizarla para determinar su composición química y posible causa.
TERAPIAS ALTERNATIVAS
Casi todas las terapias alternativas poseen uno o más remedios relacionados con el riñón. Por razones de espacio me limitaré a señalar las que me parecen más importantes.
Herbolaria. Algunos remedios eficaces son las infusiones o tés de hojas de gobernadora o raíz de zanahoria silvestre para reducir la inflamación y disolver los cálculos pequeños; estas plantas tienen un efecto lenitivo (ablandador) y diurético, por lo que ayudan a depurar el aparato urinario. También son recomendables la doradilla, la cola de caballo, el palo dulce, la hierba de sapo, los cabellos de elote y la pingüica. Existen muchos libros sobre herbolaria mexicana, entre ellos Plantas medicinales de México de Maximino Martínez, editorial Botas.
Ayurveda. Los expertos recomiendan beber agua con miel para limpiar los riñones, aunque los pitta deben moderarse en su consumo de miel. Tomar diariamente una infusión preparada con dos pizcas de cabellos de elote en medio litro de agua, ayuda a expulsar la mayoría de las piedras del tracto urinario; se le puede agregar una pequeña cantidad de té limón. Conviene evitar las leguminosas y consumir requesón tres veces al día, porque permite eliminar las toxinas renales evitando la formación de nuevos cálculos. Es beneficioso comer rábano, un excelente depurativo renal. Deben evitarse café, té negro y otros excitantes. No es conveniente permanecer mucho tiempo sentado y menos en un asiento muy duro, por lo que se sugiere usar un cojín, caminar un poco cada hora y después de las comidas. Es muy importante evitar el estreñimiento porque agrava vata, que a su vez propicia los cálculos. Es útil consular La medicina ayurvédica, de Gérard Edde, Océano-Ibis.
Acupuntura. En la medicina tradicional china los trastornos de riñón se atribuyen generalmente a una deficiencia de yang. Si está acompañado de calor ardiente, dolor intenso o fiebre, se considera exceso de calor en la vejiga. Si se trata de infección se recomienda tratamiento alopático. Los acupunturistas aplican agujas en determinados puntos de los vasos Gobernante (corre en medio del cuerpo, de la boca al perineo) y de Concepción (corre en medio del cuerpo, del perineo a la boca), así como en los meridianos de la Vejiga, Intestino Grueso, Riñón y Bazo. Consulta Acupuntura china, de Editorial Yug.
Digitopuntura. Se recomienda aplicar presión en diversos puntos del vaso de Concepción y de los meridianos del Riñón, Bazo y Vejiga. Más datos en Do-in 1 y 2, por Jacques de Langre, de Editorial Yug.
Tai chi. Esta disciplina equilibra los flujos de energía en cuerpo y mente, mejora la circulación de los líquidos corporales y favorece la eliminación de desechos. Sus movimientos, combinados con una respiración profunda, dan un masaje interno a los riñones. Hay tantos libros y videos sobre este tema que lo dejo a tu elección, aunque como siempre es mejor consultar con un maestro.
Naturopatía. Aconseja reducir la ingesta de sales de calcio (especialmente oxalato), porque los cálculos generalmente están formados por este mineral. Por eso se recomienda reducir los lácteos y los alimentos que contienen ácido oxálico como la espinaca, el chocolate y la mayoría de los frutos secos. Muchos naturópatas recomiendan beber abundante agua, seguir una dieta de frutas y verduras crudas en la mañana y en la noche, acompañada de sopa de avena, arroz y queso panela en la comida principal, así como baños genitales tres veces al día y cataplasma de lodo en el vientre por la noche. Algunos recomiendan tomar diariamente un poco de vinagre de manzana o un complemento de magnesio. Si en el lugar donde vives el agua es dura, es decir, tiene exceso de calcio, conviene que compres un filtro. ¿Libros de naturopatía? Está el clásico de Lezaeta Acharán, La medicina natural al alcance de todos, editorial Pax y los más de diez títulos del doctor Bernard Jensen, publicados por Editorial Yug.
Dietética o nutrición terapéutica. Si la causa de los cálculos es una absorción excesiva de calcio, se recomienda una ingesta moderada de este mineral, no más de 600 mg por día. Se debe evitar tomar complementos alimenticios con vitamina C, ya que dosis elevadas de dicha sustancia pueden precipitar la formación de piedras. Algunos investigadores afirman que una dieta baja en proteínas puede aligerar la carga de trabajo de los riñones. Los cítricos y jugos en abundancia acidifican la orina, lo que previene el crecimiento bacteriano y reduce el riesgo de infecciones. El jugo de arándano también inhibe la presencia de bacterias en la orina. Altamente recomendable es Jugoterapia, del mencionado doctor Jensen.
Reflexología. Se estimulan las zonas reflejas correspondientes a los riñones (en medio de ambos pies), la vejiga (al principio del talón en ambos pies), el sistema linfático y las glándulas hipófisis y suprarrenales (en medio del arco del pie derecho). Para mayor precisión te recomiendo consultar losgráficas de reflexología de Editorial Yug.
Medicina infocéutica. Para conocer una predisposición latente o en caso de que ya hayas padecido cálculos y no deseas complicarte con tratamientos complejos o costosos, te recomiendo la medicina infocéutica, que como toda medicina energética está llamada a ser la medicina del futuro. Para un análisis y tratamiento en este campo de la nueva medicina, haz una cita en el consultorio de Puebla 326-1.
TRATAMIENTOS ALOPÁTICOS
Como con el tiempo la mayoría de los cálculos pasan solos, los alópatas se contentan con recetar analgésicos y antibióticos. En caso de que la piedra bloquee el uréter (lo que suena terriblemente doloroso), se usa una sonda de dilatación para ensanchar el conducto. Las piedras que no pueden pasar las extraen con cirugía convencional o con las siguientes opciones.
Cirugía láser. Es el método alopático más seguro y menos agresivo para eliminar los cálculos. Se introduce una fibra óptica del grosor de un cabello que libera un rayo láser que desintegra la piedra sin dañar el tejido circundante. Los fragmentos salen con la orina o se extraen con una sonda.
Cirugía percutánea. Se introduce un endoscopio en el riñón a través de una pequeña incisión; si la piedra es pequeña se puede extraer con un cordón metálico, si es más grande se desintegra con ultrasonido.
Litotripsia. Se utilizan ondas de choque para disolver la piedra, pero algunos especialistas están en desacuerdo con este tratamiento, porque las ondas pueden dañar los riñones y los fragmentos que queden pueden formar nuevas piedras.
Después de expulsadas las piedras, el tratamiento alopático se enfoca en evitar nuevas para lo cual se recetan diuréticos a base de tiazídicos como las hidroclorotiacidas (Diclotride, Moduretic) para reducir la cantidad de calcio excretado en la orina; también alopurinol (Zyloprim) y/o citrato de potasio para prevenir las piedras de ácido úrico. Toma en cuenta que todos estos medicamentos pueden tener efectos secundarios indeseables que varían de una persona a otra. Por ejemplo, las hidroclorotiacidas pueden provocar calambres en las piernas, debilidad, desequilibrio electrolítico, náuseas y vómito.
{Recuadro}
En el ayurveda o medicina tradicional de la India los riñones son un órgano muy importante relacionado con el sistema nervioso y los órganos reproductivos. Se considera que los riñones son debilitados por beber poca o demasiada agua (sobre todo fría), por excesos en la actividad sexual o en el consumo de alcohol, diuréticos y antibióticos, así como por contener las ganas de orinar. Viajar frecuentemente o pensar demasiado debilitan también las funciones del riñón. El miedo y los sustos dañan los riñones a un nivel psicológico. Otro factor importante es la edad.
Las piedras en el tracto urinario pueden ser causadas por cualquiera de los tres humores, en especial kapha (flema) que se acumula en las vías urinarias y vata (viento) que seca y forma la piedra. Ambos casos están relacionados con una dieta errónea, pero existen otros factores. En condiciones agudas se recomiendan hierbas diuréticas fuertes y que disuelven las piedras como cabello de elote, raíz de ripio o grava, pashana bheda [planta india que disuelve cálculos renales] y shilajit [alquitrán que exuda ciertas rocas del Himalaya]. Pueden ser tomadas en té junto con emolientes como regaliz para tratar el ardor o dolor. También se debe beber mucha agua y jugos de frutas dulces y astringentes para ayudar a expulsar las piedras. La purgación es útil en especial cuando el dolor es agudo. Puede usarse aceite de castor o raíz de ruibarbo, deben evitarse los alimentos que provoquen flatulencias como frijoles y calabazas.
Las piedras generadas por kapha están compuestas principalmente de calcio, son suaves y blancas y pasan sin dolor agudo; en ese caso generalmente la orina es pálida o blanca en su mayoría. Las piedras generadas por pitta son amarillas o rojas y se componen principalmente de oxalatos, son agudas y dolorosas; la orina es color amarillo oscuro o roja y quemante, frecuentemente está mezclada con sangre o pus. Las piedras generadas por vata son cafés o negras y se componen principalmente de fosfatos; son rugosas, secas e irregulares y provocan dolor severo en la parte baja del abdomen y los muslos; orinar puede ser difícil, la orina es escasa e irregular y se asocia con extremo dolor.
Los pitta que padecen cálculos deben evitar tomates, berenjenas, pimientas y papas, así como espinacas, acelgas, cebollas y otros alimentos que incrementan el ácido oxálico. Deben tomar jugo de cilantro, purgarse con hierbas como ruibarbo y beber diuréticos refrescantes como cabello de elote, raíz de ripio, tribulis [planta india diurética y rejuvenecedora de los tejidos genitourinarios]; y pashana bheda. Los vata deben evitar la comida demasiado ligera o seca, incluyendo granos secos como el maíz. Les favorecen los diuréticos tónicos y emolientes como zarzaparrilla y sándalo, así como diuréticos suaves como cabello de elote y tribulis. Pueden usar purgantes como aceite de castor. Los kapha deben evitar lácteos, queso, grasas y aceites; deben tomar diuréticos acres y amargos como uva ursi [planta occidental que destruye cálculos], frutos de junípero y raíz de ripio.
David Frawley, Ayurvedic Healing, Motilal Banarsidass Pub.
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