La vida eterna
Hakuun Yashutani Roshi
La base de la comprensión de la vida eterna es la experiencia de la iluminación, es decir, no es sólo especulación o teoría. Otra parte de la experiencia de la iluminación es darse cuenta de que la verdadera comprensión no se logra cpn explicaciones. Sin embargo, por su compasión, los maestros tratan de quitar el malentendido y dirigir nuestra comprensión hacia la verdad. El modo de hacerlo depende de la personalidad de cada maestro. Gutai respondía a cualquier pregunta espiritual o teológica levantando un dedo; otros, muy eruditos tratan de tocar nuestra comprensión intuitiva usando conceptos, analogías y ejemplos de la vida ordinaria. Entonces, como sucede en otras religiones y filosofías, el budismo tiene una literatura muy finamente desarrollada.
Así, entre muchos otros textos, existen dos libros filosóficos muy complicados sobre el budismo. Sus títulos son: Kusha (Abhidharma-Kosa-Sastra) y Yuishiki (Vijnaptimatras-iddhi-Sastra). Estos dos libros son un análisis de la vida. Se dice que toma nueve años comprender cabalmente el Kusha y tres años dominar el Yuishiki. Fueron escritos en el siglo V a. C. por el maestro Seshin Bosatsu (Vasubandhu). Aunque no puedo decir que los he dominado completamente, trataré de presentar sus explicaciones de la vida eterna en una forma simplificada.
En el Yuishiki nuestra vida se ilustra como una ola. Por ejemplo, una ola que se levanta cuando la energía del viento pasa por el agua, esta ola produce a su vez, con su energía, la ola siguiente. Si no hay resistencia ni fricción, esta acción de la ola continúa interminablemente. Podemos apreciar la expresión de este hecho en la llamada ley física de la conservación de energía, según la cual la energía nunca se pierde, sólo se transforma.
Supongamos que aquí y ahora contamos con la energía suficiente para crear un ser humano. La energía vital de éste producirá la vida siguiente justamente como lo hace la energía de una sola ola al producir la ola siguiente. Esta energía nunca desaparecerá, dando por resultado una formación continua de vidas sucesivas. Esta energía se llama karma en el Kusha y conciencia (shiki)en el Yuishiki.
Ahora bien, en el caso de una ola, el movimiento del agua es vertical. El agua, propiamente dicha, no se riza ni se mueve horizontalmente, lo único que se mueve horizontalmente es la energía; pero cuando uno ve las olas en el agua, naturalmente resulta que, dada la información visual recibida y nuestro modo habitual de interpretar, se piensa que es el agua lo que se mueve. Se puede decir que surge un concepto en el que una entidad llamada ola de agua cambia su posición horizontalmente y existe por un tiempo. Asimismo, la gente cree que existe alguna sustancia fija en el ser humano que puede llamarse el “yo”. Piensa que este “yo” vive desde ayer hasta hoy y hasta mañana. Este concepto se llamajo-ken, el concepto de la existencia permanente.
Si aquí y ahora me pongo de pie y al momento siguiente me desplazo para allá, se creería que la persona sigue siendo la misma que se puso de pie; pero no es cierto. De hecho, el “yo” que se puso en pie en ese momento y el “yo” que caminó unos pasos son diferentes.
Esto se ilustra también con un boletín noticiero hecho de cientos de focos. Cuando vemos las noticias en él pensamos que las letras están moviéndose, pero el hecho es que cada letra está formada a cada momento por la rapidez de los focos intermitentes y esa letra desaparece por completo mientras una nueva aparece ligeramente desplazada por la acción de los focos. No hay una misma letra que esté moviéndose. Así, vemos que jo-ken, el concepto de la existencia permanente de alguna cosa fija, como sería el “yo”, es una idea equivocada, aunque surge naturalmente por la interacción de los sentidos fisiológicos y la función conceptualizante de la mente.
Mencionaré otro malentendido común. Algunas personas piensan que una ola se crea en un lugar específico y desaparece de ahí por completo. De igual manera, piensan que el momento de la muerte (el fin de una ola) es el fin de la vida y que toda la energía se pierde en ese momento. Esto se llama dan-ken, el concepto de destrucción absoluta, pero nada es destruido, solamente se transforma y se manifiesta en otra forma.Jo-ken tanto como dan-ken son malentendidos. La comprensión budista correcta es: nuestra vida se crea y se destruye de momento a momento y un nueva vida se está formando a cada momento, siguiendo la energía de la vida anterior. Esta es la vida eterna.
En su mayoría, la gente se adhiere a jo-ken mientras vive, es decir, tiene el concepto de “ego”. Muchas personas también se aferran a dan-ken, creyendo que cuando llega el momento de la muerte su vida termina y queda totalmente destruida. Algunas personas, especialmente las que tienen una fe profunda en alguna religión o las que estudian la espiritualidad, tienen de por vida un jo-ken claro; pero también creen que hay una entidad, como el alma, que existe permanentemente aun después de la muerte. Así que su concepto es totalmentejo-ken.
Si comprendes estas explicaciones del concepto erróneo acerca del yo, de que no existe un yo específico fijo, estoy seguro de que no tendrás conscientemente un concepto jo-ken. No obstante, aún hay la posibilidad de que tengas el concepto dan-ken. Para evitar ese error explicaré en más detalle las enseñanzas del Yuishiki y del Kusha.
Yuishiki significa literalmente que todo el universo es sólo conciencia. En otras palabras, nada existe fuera de la Mente, toda la existencia es la revelación o manifestación de la Mente. Obviamente, dicha “Mente” no es limitada a unos pocos kilos de masa cerebral, es decir, esta explicación no hace que el universo sea tan pequeño como el cerebro sino que la Mente verdadera es tan grande como el universo. El Yuishiki divide conceptualmente a la conciencia en nueve niveles, de acuerdo con varias funciones:
NIVELES DE CONCIENCIA (SHIKIS)
1. Conciencia del ojo: los ojos, el sentido de la vista, todos los objetos visibles.
2. Conciencia del oído: los oídos, el sentido auditivo, el sonido.
3. Conciencia de la nariz: la nariz, el sentido del olfato, los olores.
4. Conciencia de la lengua: la lengua, el sentido del gusto, los sabores.
5. Conciencia del cuerpo: el cuerpo, el sentido del tacto, las sensaciones.
6. Conciencia de la mente pensante: el cerebro, el proceso del pensamiento, los pensamientos.
7. Conciencia manas: a) agente comunicador, b) conciencia yoica persistente.
8. Conciencia alaya relativa: a) depositario de la semilla, b) el unificador de la verdad y la ilusión.
9. Conciencia alaya absoluta: la naturaleza pura (el Yo original, sin forma).
El primer nivel de conciencia consiste en los ojos, el sentido de la vista y todos los objetos que se pueden ver. El segundo es la conciencia del oído, consistente en los oídos, el sentido auditivo y el sonido. Asimismo, hay la conciencia de la nariz, la de la lengua, la del cuerpo y el nivel de conciencia de la mente pensante, dualista. Este sexto nivel de conciencia consiste en el cerebro, el proceso del pensamiento y los pensamientos mismos.
Entiendo que la temática de la psicología básica general incluye desde el primer nivel (del ojo) hasta el sexto nivel (de la mente pensante). En años recientes los psicólogos eruditos han empezado a investigar lo que llaman el inconsciente y especulan que existe algo más abajo del nivel de conciencia de la mente pensante. Sin embargo, aunque fue escrito hace 1500 años, el Yuishiki reconoce y explica en detalle otros tres niveles: el séptimo nivel de conciencia (manas), el octavo (alaya relativa) y el noveno (alaya absoluta). En el libro se explican las capacidades de estos niveles de conciencia y la relación entre los tres.
Cuando “morimos”, lo que sucede es que ya no funciona ninguno de los primeros seis niveles de conciencia, los cuales erróneamente identificamos por costumbre con la vida completa. La energía que forman los niveles fundamentales, que son la fuente o base de nuestra personalidad, sigue transformándose de momento a momento, y cuando las condiciones son adecuadas se manifiesta otra vez en forma de los seis primeros shikis, es decir, en forma de un “ser viviente”. Por lo tanto, se dice que aun cuando estallara la bomba atómica, el octavo y el noveno nivel de conciencia no recibirían ni un rasguño, así que no te preocupes.
El séptimo nivel, la conciencia manas,a veces se denomina el agente comunicador y debido a una segunda función suya, también se le llama la conciencia egoísta persistente, porque sostiene al ego muy clara y tenazmente. Claro que hay esta conciencia de ego en el sexto nivel de conciencia (la mente dualista), pero ésta es una conciencia discontinua, mortal. A diferencia del sexto shiki,el séptimo se adhiere al concepto del ego tan firmemente que éste no desaparece con nuestra muerte.
El octavo nivel, alayarelativa, se llama el shikidepositario, o a veces la Mente Tathagata. Es como un almacén, ya que todas las experiencias, buenas o malas, se comprimen y se guardan ahí desde el pasado interminablemente remoto. Esta experiencia acumulada es la base de la personalidad o carácter de cada individuo. Asimismo, este shikidepositario recibe y acepta, con gran precisión y de momento a momento, todas las experiencias nuevas, sin perder de vista ni una sola acción. Debido a las diferentes experiencias pasadas y presentes, la personalidad de cada individuo es diferente, pero cambiante. Es inútil ocultar una mala acción, al igual que es innecesario anunciar las buenas acciones. Todas se registran con precisión en tu conciencia alayarelativa.
Volviendo al séptimo nivel, explicaré el papel que desempeña el shikicomunicador usando como ilustración una oficina. Los primeros seis shikisserían la recepción, situada en la entrada. El octavo shiki seria el patrón, que trabaja en el cuarto del fondo. El séptimo, que actúa como comunicador, transmite al octavo todas las experiencias nuevas del mundo a través de ver, oír, pensar, etc. El shikicomunicador también transmite los mensajes o las órdenes del octavo shikia los primeros seis.Por eso, al séptimo nivel se le llama el comunicador. La relación entre el octavo y el noveno shikies muy íntima. Incluso son casi iguales. El noveno se llama el shikide la naturaleza pura. No es otra cosa que la naturaleza búdica, nuestro yo verdadero.
La figura 1 indica la relación entre los niveles de conciencia con la analogía del océano y las olas.
(están en el libro Ocho principios))

1
Una onda representa una personalidad
El noveno shikies como el océano y cada individuo es una ola en la superficie. Separada del agua, ninguna ola puede existir, separado de la naturaleza búdica ningún individuo puede existir. “Ola” es otro nombre de esta agua y cada individuo es otro nombre de la naturaleza búdica. Por lo tanto, no sólo el noveno nivel de conciencia, sino también el séptimo, el octavo, el sexto y todos los demás no son más que la naturaleza búdica misma.
A pesar de que cada individuo es otra forma de la misma naturaleza, debido a la ilusión del ego creemos erróneamente que cada individuo existe aparte del océano. Incluso pensamos que cada individuo tiene que luchar con otros individuos. Así justificamos nuestras agresiones.
En la figura 1 dibujé una línea discontinua entre la conciencia alayarelativa y la conciencia alayaabsoluta sólo para indicar que son similares. Una de las diferencias entre ellas es que la alayarelativa también se conoce como el unificador de la verdad (shiki 9) y la ilusión (shiki 7). Por lo tanto su función es tratar de unificar estos dos niveles.
Superficialmente, cada individuo es diferente, como lo son las olas en la superficie del océano, pero en las profundidades de nuestra naturaleza todos los individuos somos idénticos e inseparables.
Cuando un ser viviente “muere”, la energía se manifiesta en otra vida más y así, sin principio ni fin, es la vida eterna. Más adelante ilustraré más concretamente cómo esta transmisión de energía se lleva a cabo, basado en otras explicaciones del Kusha y del Yuishiki.
¿Por qué es importante clarificar nuestros conceptos sobre la vida y la muerte?. Si uno es sano y parece que todavía tiene muchos años por vivir, puede que éste no sea un tema interesante, mucho menos importante. Recordemos al extranjero que visitaba un país nuevo. Al salir a pasear una mañana, un mozo del hotel le aconsejó: “Lleve su impermeable”. Al mirar el cielo azul, el visitante pensó: “No puede llover hoy”, y se fue. Al poco tiempo llovía fuerte, se mojó, se enfermó y tuvo que terminar sus vacaciones. ¿Los maestros que nos aconsejan clarificar los conceptos de la vida conocen mejor el clima de este país llamado la vida?
Recordemos que no tratamos con algo teórico. La vida no es teoría. Al reflexionar, podemos ver que la manera en que experimentamos la vida en este momento está íntimamente relacionada con nuestros conceptos y actitudes. Además, no necesariamente somos concientes de nuestros conceptos y actitudes a pesar de que tienen tanta influencia sobre nuestra experiencia de la vida. El punto principal del budismo es apreciar la vida, no tener conceptos intelectuales maravillosos. En el budismo todos los conceptos son provisionales y en el sentido de que son limitados se puede decir que todos son equivocados, pero ya sabemos que algunos conceptos nos ayudan provisionalmente a acercarnos a la verdad de la vida, mientras otros nos extravían de ella.
La frase “nacimiento-y-muerte” es un término clave en la enseñanza budista. Significa el espectro total de la vida humana, pero también por las palabras “nacimiento” y “muerte” se reconoce que hay dos puntos que nos preocupan especialmente. Para facilitar las explicaciones al respecto, en el budismo dicen que hay dos tipos de nacimiento-y-muerte. Uno se llama bundan shoji, que quiere decir nacimiento-y-muerte ordinario o aparente. Transcurre desde el momento de nuestro nacimiento físico hasta el momento de la muerte de nuestro cuerpo. El otro, henyaku shoji,es nacimiento-y-muerte momentáneo. La mayoría de la gente no está enterada de esto y cree que una misma persona vive continuamente desde el nacimiento físico hasta la muerte. Para explicar nacimiento-y-muerte momentáneo, tomaré el cine como ilustración.
La persona que aparece “viva” en la pantalla cinematográfica es creada en la mente del observador al ver las imágenes consecutivas momentáneamente proyectadas. Cada imagen de la película se asemeja a la siguiente, aunque es ligeramente distinta. Las imágenes cambian en tan rápida sucesión que en apariencia la persona se está moviendo continuamente. La verdad es que cada imagen es distinta, única, tiene principio y fin y una vez usada ya no existe. Lo que da el sentido de movimiento (vida) continuo es la interacción de los sentidos visuales, de la mente discriminativa y de los demás shikis.
El nacimiento-y-muerte momentáneos son exactamente como una película que corre. Es un proceso continuo de creación y destrucción, pero debido a que de un momento al otro no somos sensibles a los cambios más sutiles, creemos que una misma persona (imagen) persiste al transcurrir el tiempo. Esta creencia se convierte naturalmente en un fuerte concepto del ego (el yo permanente).
Cuando la gente va al cine sabe que es un engaño y lo disfruta por un rato. Luego lo olvida, pero en la “película” del nacimiento-y-muerte momentáneos el engaño transcurre tan sutilmente y llega a ser tan profundo que no es raro que lo rechacen por absurdo que esto sea. Se identifican tanto con el engaño que piensan que soltarlo es igual a morirse. Cuando vemos al final de una película “fin”, éste es un final ordinario, como el fin de la vida, en bundanshoji. Aunque uno haya ido a ver una doble o triple función, con el tiempo hay un final. Si la película no ha terminado y se interrumpe la electricidad o se descompone el proyector, también terminará la función, de manera bundan shoji. En la película de la vida universal (la que estamos viviendo verdaderamente) no hay ni principio ni fin, o sea que la película sigue interminablemente, porque la “muerte” de una imagen es el “nacimiento” de la siguiente.
En el Yuishiki hay una frase famosa q dice: “cambio continuo, como una cascada”. Una cascada se ve como una gran masa de agua pero en realidad se compone de infinidad de gotas. Constantemente está cambiando según su composición: no existe ninguna entidad específica llamada “la cascada”. Sucede lo mismo con nuestra vida. Una nota explicativa de esta frase dice:
Cambio continuo, como una cascada,
La semilla revela la acción presente;
La acción presente se imprime en la semilla;
El triángulo se completa;
Causa y efecto son uno.
La ilustración 2 muestra la interacción entre los primeros seis niveles y el octavo. El séptimo nivel opera como comunicador entre aquéllos y este último. Este diagrama nos muestra cómo se desenvuelve nuestra vida. Muestra cómo se desarrolla nuestro karma, o se puede decir que muestra la acción de la naturaleza búdica.

Figura 2
Un triángulo se completa. Causa y efecto son uno
Nuestra vida a veces puede llamarse naturaleza búdica, otras veces karma y otras más, conciencia. Cómo se llame no importa. Estas palabras se emplean para poder aclarar la vida según la situación, pues después de todo las palabras no son otra cosa que nuestra vida misma.
Desde el pasado sin principio hasta el día de hoy, todas nuestras experiencias se han guardado en nuestra conciencia alayarelativa, el depositario. Esta es la fuente de nuestra personalidad y se le llama la Semilla. Esta semilla influye en las acciones presentes de nuestra mente discriminativa, según las circunstancias. Todos nuestros pensamientos, palabras y comportamientos, no son más que la revelación de dicha semilla. Éste es el significado que tiene la frase “La semilla revela la acción presente”.
VIDA Y CAUSA CONTINUAS
Estos pensamientos o palabras o acciones del presente serán comunicados inmediatamente, como una nueva semilla, al octavo shiki. Esto significa que “la acción presente se imprime en la semilla”. Por decirlo así, se forma un triángulo partiendo de una semilla a la acción presente y de la acción presente a otra semilla. Tal proceso continúa a toda velocidad, por lo que “el triángulo se completa”.
La semilla se convierte en causa de acciones presentes, mientras la acción presente es causa de una nueva semilla. La semilla nueva es tanto el efecto de la acción presente como la causa de otra acción presente. Estas tres relaciones se crean simultáneamente. Por eso se señala que “causa y efecto son uno”.
De modo que podemos decir “es como una cascada”, pero aunque parece haber movimiento continuo, en realidad hay fragmentación. Y así es con nuestra vida: de momento a momento, fragmentos. Sin embargo, hay una continuidad sin fin. No existe una entidad fija que pueda llamarse el “yo”.
Esto es así no sólo mientras vivimos, sino también en el momento de la muerte, en la vida después de la muerte y en el momento de la concepción. “Alma” y “destrucción absoluta” (jo-keny dan-ken) son ambos conceptos erróneos. Nuestra vida continúa eternamente, por no haber entidad fija alguna.
En el Kusha se explica la continuación de la vida por medio de nuestras cuatro existencias fehacientes, conocidas en japonés como U : la existencia de la vida presente, la existencia de la muerte, la existencia de la vida intermedia y la existencia de la concepción. En la ilustración 3 la línea horizontal es el límite entre la vida actual y la futura. El momento que nuestra madre nos concibe es el U de la concepción. Nacemos, crecemos, nos hacemos niños, adultos, ancianos: a esto se le llama el Ude la vida presente. Luego viene el momento de nuestra muerte. Ese momento es el U de la muerte.


Figura 3
Continuación de la vida por medio de cuatro existencias
Nadie duda que existen la concepción, la vida presente y la muerte, pero algunos creen que la muerte es el fin, concepto que llamo dan-ken Si creemos esto ¿qué sucede entonces con la ley de la conservación, según la cual nunca se pierde energía alguna? Si esta gran energía que impulsó nuestras acciones humanas desapareciera en el momento de la muerte, sería como una ola que no produce otra ola más.
Según el Kusha, al momento de la muerte le sigue la vida intermedia. Esta corresponde a la existencia entre la de la muerte y la de la concepción. Se transmite nuestra gran energía a la existencia de la vida intermedia, la cual tiene una mente-y-cuerpo sumamente tenue. Aunque no sea necesario, permíteme repetir una vez más: al igual que nosotros en la vida presente, el ser intermedio está cambiando constantemente y no tiene entidad fija alguna. Al ser de la vida intermedia se le describe como muy superior. Es como una corriente eléctrica, pues puede atravesar todos los obstáculos. Incluso puede volar cientos de kilómetros en un momento. También se dice que el ser intermedio tiene intelecto, emoción y voluntad, así como los cinco órganos de los sentidos. Este ser intermedio sobrevive alimentándose de perfume.
¿Cómo se transmite el karma al ser de la vida intermedia en el momento de la muerte? El proceso es algo así como imprimir un sello en suelo lodoso. El diseño tallado en el sello es karma. En el momento que el sello se imprime en la superficie del suelo, el diseño se registra con exactitud, por lo que todo el karma se transmite al ser de la vida intermedia. De esta manera, el ser intermedio puede continuar su nacimiento-y-muerte momentáneos, así como el nacimiento-y-muerte ordinarios, a través de periodos de siete días, mientras busca la oportunidad de ser concebido.
Se dice que el ser intermedio tiene un misterioso poder de ver, sentir y encontrar a sus padres y que puede ver el coito mediante el cual podrá ser concebido. En ese momento, si un ser intermedio habrá de nacer como hombre, se enamorará de la mujer. Los que van a nacer como mujeres, se enamoran del hombre. Como en la electricidad, en el sexo sólo los opuestos se atraen.
Con cada nueva forma de existencia, nuestro karma crece continuamente, desde la existencia de la concepción, a la de la vida presente, a la de la muerte y a la de la vida intermedia. Así lo explica el Kusha. Aunque en éste se le llama karma y en el Yuishiki, conciencia, el hecho es el mismo: que la vida es continua. Pensar que existe sólo la vida presente es muy distinto a pensar que la vida tiene un futuro interminable. Quien cree que la muerte es el fin, ve la vida de modo muy diferente de quien cree en el alma, o de quien cree en el budismo.
Lecturas recomendadas:
Robert Powell: Zen y realidad. Un enfoque, Editorial Yug.
Hakuun Yashutani Roshi, Ocho principios del budismo zen, Editorial Yug.
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