N-máquinas, energía libre y potencial de Lanczos
Energía libre
(Hacia una ciencia y tecnología concientes)
Blanca Esther Carvajal Gámez
José Luis López Bonilla
Generalmente pensamos en el espacio como algo vacío, esto es, que no tiene una estructura en absoluto. El espacio es usualmente considerado el fondo en el cual aparecen la forma y la estructura, y en donde la materia está presente. Sin embargo, recientes desarrollos en la física del punto cero, o energía libre, están probando que el concepto de espacio no solamente es erróneo, sino que además está cegando a la humanidad a algunas soluciones muy reales al problema global de la crisis ecológica.
El paradigma emergente de energía del punto cero (y esto es un paradigma, puesto que el reconocimiento de su existencia necesariamente requerirá de la reinterpretación de la naturaleza de nuestro universo) es que el espacio vacío no está vacío. Más que un vacío, el espacio es más bien un plenum: una plenitud absoluta de potencialidad energética que está de algún modo en estado de balance o equilibrio, de tal manera que esta potencialidad enorme está impedida de manifestarse y entonces aparece como vacío.
Si, por lo tanto, en cualquier punto aparece un desbalance o asimetría en este cancelamiento omnidireccional de energías, allí aparece una perturbación o una ondulación que es comúnmente conocido como materia. Dada esta analogía, todas las formas de materia, todas las partículas elementales y fotones, son simplemente modos diferenciados de asimetrías del campo de punto cero del vacío consigo mismo.
La cantidad de energía potencial contenida dentro de la fábrica espacial ha sido calculada de forma independiente por diferentes físicos, siendo del orden de 10115 gr/cm3! Esta cantidad de energía es inconcebible para la imaginación humana. Significa que dentro de un centímetro cúbico de vacío existe una cantidad de energía potencial en un estado de balance. El paradigma del punto cero de energía potencial del espacio vacío literalmente desaprueba la escasez siendo considerada como real, esto es, si nosotros podemos encontrar una forma de interactuar con este mar de energía y extraer algo de ella para trabajar. Éste es el gran problema a resolver y la solución de este problema tiene enormes consecuencias para la existencia futura de la especie humana y de toda la vida en la Tierra.
Es correcto afirmar que la comprensión de la física de las fluctuaciones del vacío es uno de los pasos más importantes que nunca antes han ocurrido en la historia de la ciencia. Esto tiene el potencial para cambiar nuestra visión de la naturaleza de las cosas y puede tener implicaciones tecnológicas que permitan realmente limpiar el planeta y parar la destrucción de la biosfera.
Shiuji Inomata es un prestigiado científico con 35 años de trabajar para el gobierno japonés en el Laboratorio Electrotécnico de Tsukuba. Él construyó una versión del generador unipolar de Bruce Desalma (algunas veces llamado la “N-máquina”, connotando la producción de potencia al enésimo grado). Él y otros inventores han desarrollado dispositivos que tienen una rueda giratoria con imanes en ella. La rueda es acelerada muy, muy rápido, y a cierto umbral de revoluciones por minuto, repentinamente inicia algunos efectos anómalos que parecen desafiar las leyes conocidas de los viejos paradigmas físicos, como por ejemplo se empieza a conseguir una gran cantidad de corriente inundando la rueda giratoria.
Hace siete años Inomata impartió un seminario sobre energía libre ante una audiencia de seiscientos líderes industriales, académicos, científicos y empleados gubernamentales. La empresa Toshiba aceptó proporcionarle dinero para imanes superconductores en su N-máquina. Inomata y otros científicos altamente calificados están investigando en esta área, y es casi cierto que será sólo cuestión de tiempo que veamos dispositivos japoneses de energía libre dominando el mercado. Algunas personas no creen en la realidad de las N-máquinas, sin embargo, recientemente nos enteramos del éxito de Inomata y sus colaboradores: ¡han terminado sus N-máquinas! y ahora están buscando un patrocinio nacional e internacional para comercializar sus dispositivos.
Como Inomata, Tewari construyó un generador unipolar (dispositivo de energía libre) que consiste básicamente de dos discos imantados corotatorios, los cuales funcionan perfectamente. Paramahansa Tewari, una de las principales gentes que trabajan con la industria de energía nuclear de la India, también ganó un primer premio por su N-máquina en un concurso científico internacional. Numerosos equipos de científicos han realizado pruebas al dispositivo de Tewari, pero Tewari no tiene fondos para continuar con la construcción a gran escala. Sin embargo, él ha podido usar sus N-máquinas para generar electricidad a pequeña escala en la India; él está recibiendo financiamiento de su gobierno para investigar y desarrollar aun más esta tecnología.
Así, la física cuántica muestra que el espacio de nuestra vida cotidiana no está vacío, sino que en realidad posee una gran energía que potencialmente está a disposición de la humanidad; el problema es cómo capturar esa energía libre para sustentar una tecnología limpia (en el sentido ecológico) y universal (disponible para todo individuo). Sería extraordinario no tener guerras por el petróleo, pero, ¿cómo convencer a los gobiernos y a las grandes industrias de que abandonen sus fuertes e inhumanos intereses político-financieros?
Los científicos e ingenieros deben comprometerse a fondo en el estudio y aplicación de la energía libre. En las universidades debería impartirse la carrera de “ingeniería del vacío”, lo cual conduciría a una tecnología respetuosa del ambiente (cero contaminación, sin un apocalíptico cambio climático global, freno a la tala de bosques y selvas, etc.), barata y disponible para todo ser humano, es decir, energía sin fronteras (eliminación de monopolios energéticos, no más un país invadiendo a otro para robarle sus recursos, etc.).
Esta tecnología del vacío tendría intrínsecamente un amor absoluto por la vida, con una elevada ética. Así nuestra civilización estaría orgullosa de poseer una tecnología con conciencia: desaparición completa de tecnologías ciegas que pisotean la condición humana.
En diversas canalizaciones los maestros Kuthumi y Saint Germain, pertenecientes a la Gran Hermandad Blanca, han expresado sumo interés en el desarrollo de tecnologías que representen un verdadero avance científico-espiritual, es decir, en la creación de una ciencia que traiga paz y armonía al ser humano. Además, los Maestros han prometido su guía para los sinceros buscadores de estas tecnologías.
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