CARTA DEL EDITOR
Se llegó diciembre, así nomás sin avisar, y de los buenos propósitos del 2007, ¿qué hubo? Esos, por ejemplo, de hacer yoga, de leer buenos libros, de alcanzar la iluminación; en vez de relajarnos nos producen tensión.
Y para el 2008, ¿cuáles van a ser los propósitos? Crear mi propio blog, escribir 108 cuentos esotéricos exitosos y profundos, erradicar de la dieta azúcares blancos y si se puede, todos los carbohidratos simples.
Creo firmemente en hacer listas y llevarlas a cabo; entonces, ¿por qué no funciona hacer propósitos? A lo mejor consiste en los grados de dificultad, si me propongo cosas simples como recordarme al despertar, contar mi respiración, darme cuenta de que no todo está bien pero está bien, entonces aumentan las probabilidades de poner palomitas en la lista de propósitos del 2008, que por cierto es el año chino del animal más laborioso, la rata.
Felicidades a todos.
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