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DICIEMBRE 2007

 

 

Una medicina cuántica nutrienergética

(Sistema NutriEnergetics (NES))

Encuentra la raíz de la enfermedad y supérala
Alejandra de Witt
Uno de mis maestros me enseñó que escribir cualquier cosa, un artículo, una novela o un guión para cine, es simplemente asunto de estructura. Nuestra mente  está diseñada para encontrar estructuras, cuando vemos una película y nos conmueve o nos aterra no sólo es porque nos identificamos con sus personajes o porque sus ambientes están bien logrados, sino porque además la acción se presenta de manera estructurada. Y ahora que mi curiosidad me llevó a conocer el Sistema NutriEnergetics descubrí que la salud sigue el mismo principio: si la mente busca estructuras y la física cuántica nos ha mostrado la estrecha relación entre cuerpo (mundo objetivo) y mente (mundo subjetivo), la enfermedad es nada más y nada menos que un problema de estructura mental. Esta breve nota es para explicarte, amigo lector, y explicarme a mí misma este nuevo concepto de salud y enfermedad y cómo funciona una terapia que busca reinformar la estructura cuerpo-mente.

Un asombroso descubrimiento
No pasó mucho tiempo para que las ideas de la física cuántica influyeran en otros campos del saber. Así, una de las ideas más interesantes de la biofísica cuántica es que los seres vivos responden no sólo a reacciones químicas sino también a intercambios de energía, pero como materia y energía son dos estados de un mismo fenómeno necesitan de un tercer elemento que los gobierna: la información. Eso quiere decir que la materia y la energía existen y evolucionan gracias a la información. Una sustancia no puede convertirse en otra si no hay información para ello. Desde los átomos hasta la conciencia, pasando por las células, los tejidos, el cuerpo y la mente, todo existe y se relaciona mediante la información que lo vincula. Esto lleva a la siguiente pregunta: ¿es posible tener esa información organizada y disponible para estudiarla y aprovecharla?
            A partir de estas ideas el australiano Peter Fraser desarrolló la nutrienergética cuántica. Buscando una base científica a las milagrosas curaciones que logra la acupuntura, Fraser se introdujo en el estudio de la biología cuántica. Supo que los electrones se comportan al mismo tiempo como objetos sólidos y como ondas electromagnéticas, pues en realidad son ondas escalares, es decir, anillos estáticos que emanan de un punto central, pero que poseen tres dimensiones. Lo interesante es que cuando dos ondas escalares se entrecruzan, en la intersección se genera una estructura compleja. Y en ella, concluyó Fraser, reside la información. También observó que muchos investigadores coincidían en que la homeopatía, la radiónica, la fitoterapia, la acupuntura, etcétera, se basan en determinadas frecuencias de ondas electromagnéticas y por ello postulaban que la información viaja en ondas transportadoras. Sin embargo, no se había comprobado que el cuerpo también genera ondas semejantes hasta que Schimel, investigador que creó equivalentes homeopáticos de los meridianos de acupuntura, publicó sus primeros trabajos. De ellos Fraser dedujo el concepto de sistemas de información, que vino a revolucionar todo lo que sabíamos acerca de la salud y la enfermedad. Fraser determinó que en el ser humano existe un campo de información que abarca desde los átomos hasta la mente y la conciencia, y en cada uno de los elementos de información existen partes de todos los demás, como si fuera un holograma. Un organismo sano actúa como un holograma cada una de cuyas partes posee la información correcta para estar sano. Para recuperar la salud sólo hay que acceder a la información, lo que hace el propio organismo constantemente. El problema es cuando el flujo de información se bloquea o aparece una información incoherente, dado que el cuerpo requiere de más energía para mantener la salud. Si el esfuerzo supera su capacidad, el organismo enfermará.
            Fraser diseñó un dispositivo y un software que pudieran “copiar” esa información. El software, desarrollado en colaboración con Harry Massey, detecta los errores del sistema de información, también llamado campo corporal. Lo increíble es que el diagnóstico de los errores se efectúa en dos segundos. Eso se debe a que el software de NES (Sistema NutriEnergético) compara la matriz holográfica ideal con el holograma del paciente. El sistema detecta las informaciones incoherentes, las prioridades para llevar a cabo la reestructuración de la información y, lo más importante, en qué orden debe llevarse a cabo.
            El aparato creado por Fraser y Massey recomienda una terapia para cada paciente que consiste en uno a cuatro remedios específicos llamados infocéuticos. Se presentan en líquido para ser administrados en forma de gotas y la dosificación comienza generalmente con seis gotas cada tres días para aumentar a nueve, 15 y 28. Ello se debe a que los efectos correctivos pueden ser tan potentes que el paciente se puede sentir envenenado por sus propias toxinas. La composición química de los infocéuticos es similar, pero no su estructura física, dado que pasan por un campo electromagnético y frecuencias de luz específicos (láser de diferentes colores), por lo que cada uno indica al cuerpo dónde debe buscar la información que necesita para curarse dentro de la matriz holográfica ideal.

Los cinco tipos de infocéuticos
El sistema NES utiliza cinco tipos de infocéuticos y el aparato posee una pantalla para cada uno: 1) polaridad e influencia de los campos terrestres: indica si el organismo utiliza bien la información y si sabe colocarla en el lugar correcto; 2) motores de información: tiene que ver con los niveles de energía de los órganos (concebidos como motores del campo corporal), su nivel de toxinas y su función celular; 3) desplazamiento de información: relaciona estructuras (órganos) con meridianos (funciones) y representan diferentes posiciones en la onda del campo corporal; 4) terrenos energéticos: el organismo mimetiza o guarda memoria de patologías relacionadas con patógenos que ya no están presentes (lo que explica las enfermedades psicosomáticas), por lo que los infocéuticos son una herramienta espectacular en este punto; 5) bloqueos: son combinaciones de los anteriores.
            ¿Te parece poco para dos segundos? Pues en el mismo tiempo el aparato nos ofrece además información sobre problemas emocionales, toxicidad, nutrición, sensibilidad a alimentos, problemas del aparato locomotor y focos infecciosos.

Mi experiencia NES
Debo confesar que cuando supe que existía un aparato que diagnostica todos los padecimientos en sólo dos segundos alcé las cejas con incredulidad. Ni el más hábil alópata o acupunturista logra hacer un diagnóstico preciso y exhaustivo en ese tiempo. Pero curiosa como soy (¿no es la curiosidad la madre del conocimiento?), no pude resistirme a probar el Sistema NES. Hice una cita y simplemente coloqué mi mano sobre una especie de ratón de computadora que en un instante analizó mi campo corporal. Para mi asombro el software detectó algunas cosas que ya sabía: dolor en la parte baja de la espalda (producto de una pequeña lesión infantil y años de mala postura), una infección estomacal incipiente (producto de los compromisos familiares y sociales de un largo fin de semana) y cansancio crónico (producto de innumerables desveladas durante los últimos 15 años); pero también otras que ni sospechaba como falta de vitamina B2 (interviene en la absorción de carbohidratos, grasas y proteínas, vigoriza la piel y las membranas mucosas), exceso de azúcar (pongo por testigos toneladas de café, té, pastelillos y otros postres) y alergias temporales a causa de químicos muy específicos (¿cómo supo el aparato que me toca limpiar con fuertes abrasivos la campana de la cocina?). Algo que me consoló es que la nicotina y el alquitrán del cigarro no han hecho demasiada mella en mí.
            ¿Y el remedio? Salí del consultorio con cuatro botellitas rematadas con goteros. Los primeros tres días aparentemente no pasó nada, pero el cuarto comencé a tener muy presente el tratamiento: lo recordaba constantemente, soñaba con él y sentí cierto malestar estomacal. Cuando llamé para preguntar si eso era normal, la terapeuta me respondió que sí pues cada paciente reacciona de manera diferente al tratamiento. Más tranquila, los demás días tuve una depuración que no sólo significó una mejora considerable de la digestión y del ciclo del sueño, además bajé evidentemente de peso y mi piel se veía más sana. Una amiga me preguntó si había estado en uno de esos carísimos spas de moda. Pensaba guardarme el secreto, pero preferí compartirlo e incluso la acompañé a la terapia. Una semana después escuché que otras amigas le hacían la misma pregunta.

Sea cual sea tu padecimiento, crónico o incipiente, no pierdas la oportunidad de probar este revolucionario sistema de diagnóstico y curación. Hasta donde yo sé, es la primera vez que se practica en nuestro país, y de verdad vale la pena.



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