REFLEXIONES DE UN BUSCADOR
Tristeza
Diana Montserrat Cruz González
Cuando te sientes cansado del alma y sientes como si algo hubiera golpeado lo más hondo de tus fibras emocionales… se va el aire y no puedes distinguir si lo que vives es cierto… porque es como si despertaras de un sueño muy largo y muy pesado en el cual reventaron tus emociones en una explosión silenciosa y tú… tú acabas muy cansado, no sólo del alma sino del cuerpo. Así nos sentimos cuando no hemos podido comprender que hay cosas en la vida que suelen apagarse, y ciertas personas que suelen irse, llevándose siempre una pequeña parte sensitiva de nosotros y dejándonos latentemente vacíos.
Cuando se siente esa extraña sensación de cansancio, vacío y pesadez tan profunda, siempre puedes preguntarte si la vida se está acabando… y no tienes miedo de lo que pueda pasar después… tan sólo esperas. ¿Pero qué es eso que esperas?... ¿acaso que la vida te enseñe el horizonte de nuevo… esperas encontrar una razón para seguir de nuevo en tu camino… o esperas sin dar más pasos adelante hasta que la vida también te abandone?
Aquí es cuando nos dejamos caer por momentos, esos momentos que sólo nos dan dos opciones: escondernos en las sombras de nuestro pasado hasta que el futuro no exista más o encontrar el valor que estuvo latiendo lento dentro de nuestra existencia. ¿Cuál escoges tú?
Los corazones rotos, las alas gastadas… siempre puede suceder en nuestros momentos de reflexión, no todo en la vida es sol y felicidad; la vida tiene también esos tintes de melancolía que podrían detener el vuelo si no somos lo suficientemente fuertes, pero dentro de ese mundo de tristeza y recuerdos existe siempre la belleza de las lágrimas que nos limpian el alma, nos devuelven el aire en el que volamos y nos dan razones para sonreír una vez más. Porque no hemos de disfrutar el dolor más profundo cuando es este el que nos enseña la belleza de la felicidad… tan contrarios, y tan necesarios. ¿Qué sería de la alegría sin su complemento, la tristeza? No se puede conocer una sin la otra. Como no se puede conocer el sol sin la luna, ambos reflejan los elementos contrarios y comparten la Belleza de su existencia. Tal como nuestras tristezas y nuestras alegrías.
¿Qué son los recuerdos y a dónde nos llevan?
Los mismos que se han metido en tu alma durante años y años de vida, son los motores de vida y los motores de muerte. Las vivencias que nos provocan dolor o jubilo y que nos impulsan o nos detienen. Son los mismos que van ligados a esos momentos de reflexión y que siendo tan contrarios como la alegría y la tristeza, nos marcan pautas tan diversas y tan intensas que nos obligan a tomar rumbos distintos por la vida. De esta forma es como caminan las personas…algunos bajo la sombra de lo que “fue” y temerosos de lo que “podrá ser” y otros con la esperanza de un “por lo que fue” y ansiosos de un “será mejor”. Qué gran diferencia, ¿no?
Y siempre seremos nosotros los que elegiremos tomar un camino u otro, el que nos sea más fácil o el que nos sea más satisfactorio aunque ese camino sea difícil. Y todo esto parece tan trillado, pero dentro de esa común reflexión siempre nos olvidamos de profundizar en cada palabra de la misma, y en ellas ahora profundizo para aquellos que desean ir más allá de su propia compresión.
El ser humano tiene, al igual que la Luna y el Sol, dos caras contrarias y complementarias una para la otra. Quizá es a lo que le llaman “el lado oscuro” y el lado de “la luz”. ¡Qué seríamos sin esta dualidad…! Simples mortales sin alma. El alma se baña cada día en esa luz y en esa oscuridad. Como quien busca un traje de gala para vivir cada momento en la forma más sublime.
“La tristeza es uno de los sentimientos más puros que podemos experimentar, pues nos muestra nuestros lados más sensibles y nos pone cara a cara con nosotros mismos en la desnudez de nuestra alma… la que nos obliga a saltar al vacío… para caer en lo más profundo del mismo y aprender a levantarnos; o nos obliga a mantenernos en la orilla de ese vacío con una mano tendida que pide a gritos ser rescatada y vivir así toda la vida… esperando una salvación que no llegará”. La fuerza está en ti mismo.
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