Enseñar autodisciplina a los niños
Rita Bruce
Ahora se maneja a los niños sin el freno de la disciplina. Están fuera de control. ¿Se han puesto a pensar que si nosotros no les decimos no a nuestros hijos, cómo aprenderán a decirse no ellos mismos? Deténganse a pensar en esto tan importante. Sai Baba dice: “Noventa por ciento de la culpa de que se eche a perder el carácter y la conducta de los niños es de llos padres. Muestran demasiado afecto sin inteligencia y les dan libertad indiscriminada”.
¿Por qué es tan importante la disciplina? Porque sin ella ni siquiera nos levantaríamos en la mañana. La función de la conciencia es la que nos dice: “deténganse”. Es el mecanismo que controla nuestro comportamiento. ¿Le darían a su hijo un auto sin frenos? ¿Se imaginan manejarlo ustedes? Igual es con la conducta: la disciplina es el freno. El carro es nuestro cuerpo. Ahora los niños manejan sin el freno de la disciplina. Su conducta no va acorde con las enseñanzas espirituales.
Lo que vemos actualmente en la cultura occidental es que los niños tienen más control sobre sus padres. De algún modo son los niños quienes gobiernan a sus padres y no los padres a ellos. Ésta no es una situación correcta. Sai Baba dice: “Los padres son responsables de tres cuartos del comportamiento. Si ellos les permiten a los niños salirse del camino, en algún momento sufrirán las consecuencias. Se ha vuelto moda dejar que los niños lleven su propio camino. Los padres les dan rienda suelta en vez de controlarlos.
La generación de mis padres vivió el mayor avance en tecnología, pero mi generación ha visto la más grande aniquilación de la moral, hemos experimentado la gran revolución de la inmoralidad. Muchos valores que existían para mis padres no existen ya. Tuvimos que aceptar emocional y psicológicamente lo que es mientras anhelamos los valores de la familia que alguna vez existieron. Dice Sai Baba: “Cuando el materialismo sube la moral baja. Cuando la moral sube, el materialismo baja”. Éste es nuestro dilema. Nos hemos vuelto tan eficientes en hacer productos para mejorar la vida física, que nos enfocamos en el bienestar material en vez de comprender que estamos perdiendo nuestra fibra moral. La fortaleza moral de luchar para vencer las dificultades se ha perdido. Vivimos en tal comodidad física que les consentimos a nuestros hijos hasta la indolencia. Es la muerte de su carácter espiritual. Malcriarlos los ha hecho débiles. No saben cómo luchar para sobrevivir. Claramente les hemos fallado.
En esta era tecnológica nos hemos vuelto consumidores de comodidades y placeres. Queremos que nuestros hijos lo tengan todo, vemos los comerciales en la televisión y compramos y compramos para estar felices nosotros y nuestros hijos. Y cuando tenemos esos objetos comprendemos que los niños sólo quieren más. ¿Por qué? Porque no les enseñamos a aplicar el freno de la autodisciplina. Sai Baba dice: “Enseñen a los niños a no recibir todo por nada. Hagan que se ganen lo que quieren trabajando duro por ello”.
Nos han comprado, atrapado y hundido en el mercadeo. Trabajamos y trabajamos, ¿para qué? ¿Para un nivel de vida más alto? ¿En verdad necesitamos todo lo que tenemos? Si seguimos comprando, les enseñamos a los niños el mismo comportamiento. El amor y la disciplina han sido remplazados por el poder de compra. Compramos cosas para decirles a los niños lo mucho que los queremos, les damos ragalos si estudian, si realizan una tarea o corrigen una conducta negativa. Los controlamos con premios, no enseñándoles la disciplina que puede construir su autoestima. Lo que importa es la recompensa interna. No podrán tomar las posesiones materiales cuando dejen la casa y deban enfrentar los retos del mundo. Sólo el carácter es lo que podrán usar para sostenerse. Es lo mismo cuando dejamos nuestros cuerpos.
En generaciones anteriores los hijos ayudaban a los padres; éstos les enseñaban a los hijos cómo ayudarlos (cuidando de los hermanos pequeños, haciendo los quehaceres, en ayudar en el negocio familiar o en el campo, etc.). El énfasis estaba en niños que ayudan a sus padres. En esta era moderna el énfasis está en que los padres lo hagan todo por el hijo. ¿Cómo van a aprender a ayudar y respetar a sus padres? ¿Cómo detener esta avalancha de preocupación por uno mismo en lugar de altruismo y generosidad?
Sai Baba dice: “A excepción de programas educativos, no vean la televisión para nada, especialmente mientras estén comiendo. Concéntrense en el trabajo manual, sea comer o hacer otra cosa”. Ahora bien, como es deber de los padres desarrollar el carácter de sus hijos, es nuestra responsabilidad enseñarles la alegría de darles a los demás. Nadie le va a enseñar eso en nuestro sociedad, los padres tenemos que tomar las riendas.
¿Cómo podemos hacerlo? Cuando los niños estén muy chicos debemos hablarles de la alegría de dar. El pequeño podrá llevarle el periódico a papá, a mamá el pañal para el nuevo miembro de la familia, la servilleta para la abuela, la galleta para el amigo. Esto es desarrollo del carácter. El énfasis se pone en el niño que ayuda primero a sus padres, a la familia toda y a los amigos patra que finalmente ese servicio se extienda a la sociedad. Los esposos ponen el ejemplo dándose mutuamente. El niño observará y aprenderá, pero el ejemplo nunca es suficiente. También debe existir la enseñanza y usar la disciplina para inducir el comportamiento que se desea. Si el niño no les lleva la servilleta a los abuelos, entonces se le dice por qué necesita ayudar a los demás. “Sólo podemos dar amor dando a los demás”, dice Baba. La alegría y el amor que damos a otros es lo que nos trae la verdadera felicidad.
Sai Baba dice: “Disciplina significa observar ciertas reglas bien diseñadas. Sin estas reglas no es posible seguir siendo humanos”. Ahora un pequeño puede que no comprenda lo que le están enseñando, pero están programando su subconciente con esas enseñanzas y están creando y desarrollando su futura conducta. Si sus emociones expresan alegría mientras le dan esta enseñanza, el niño responderá con emoción. Si el niño no cumple con el deseo de los padres, deberán corregir esta conducta con mucha paciencia.
(reproducido de la revista Eterno Conductor, vol. XVI, núm. 5, 1999)
Un buen y novedoso programa de desarrollo de los valores y del carácter de niños y jóvenes, con teoría y método, se encuentra en los libros Amor, corazón de la enseñanza y Los valores humanos en la educación. Filosofía y práctica, de Loraine Burrows y Art-ong Jumsai, publicados por Ediciones Sai Ram
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