Con fe en Dios se puede lograr cualquier cosa en la vida
Bhagavan Sri Sathya Sai Baba
Un hombre con ira no puede lograr nada,
comete errores y acciones pecaminosas,
es despreciado por todos.
El amor es Dios y Dios es amor.
Sin amor, los seres humanos no pueden existir.
La falta de amor es responsable de todas las diferencias y conflictos en el mundo, especialmente en la actualidad. Algunas personas dicen que el mundo padece hoy en día dolor, pérdidas y dificultades. Yo no concuerdo con esa opinión, les digo que son sólo ilusiones suyas. De hecho, no hay ninguna inquietud o pesar en este mundo. Yo veo sólo paz, paz y paz en todas partes. Si hay paz en su corazón podrán experimentar paz en todas partes. La intranquilidad, el pesar, la ira, etcétera, son reacción, reflejo y resonancia del estado del ser interno. Las penas y dificultades, la ira y la intranquilidad son causadas y creadas por ustedes; no son fenómenos naturales del mundo.
Cuando alguien les pregunta su nombre, ustedes dicen alguno; pero ése no es su nombre verdadero. Si preguntan a cada uno, les darán diferentes nombres; sin embargo, si Dios mencionara su nombre, diría “Aham Brahmasmi” (“Yo soy Brahman”). De hecho, todos deben repetir ese mismo nombre puesto que todos somos encarnaciones del Ser divino.
¡Encarnaciones del amor!:
En realidad, el amor es otro nombre de Brahman. De hecho, el amor, Atma, prema, aham o Brahman, todos estos nombres llevan el mismo significado. No hay nada en este mundo salvo el amor, pero, desdichadamente no son capaces de comprender lo que es el amor. Consideran que el amor se relaciona con el mundo, lo ven como algo físico, cuando en realidad no está en absoluto relacionado con el reino físico. En realidad es la verdad. “Ustedes no son una sola persona, sino tres: la que piensan que son, la que otros piensan que son y la que son realmente. Lo que otros piensan es pura imaginación. El Ser dentro de ustedes es la única verdad.
¿Quién es este Ser? Es el Yo. Este Yo es el mismo en todos. Los cristianos adoran la cruz. La cruz es un símbolo que exhorta a la gente a librarse del ego. Nadie es diferente de ustedes, por ende, deben siempre sostener la verdad de que todos son uno solo. Aquellos que nacen debido al karma, crecen y finalmente perecen (es decir, los cuerpos físicos), son todos irreales. Por ende, ustedes son siempre Brahman, de acuerdo con la declaración védica “Yo soy Brahman”. Sólo cuando se consideren Brahman podrán darse cuenta de esta verdad. Hasta entonces estarán limitados al nombre que les dieron sus padres. Con seguridad no vinieron a este mundo con un nombre.
Cuando alguien pregunta a los padres el nombre de su niño recién nacido, ellos pueden responder que aún no le han puesto nombre. Así, queda claro que todos los nombres nos los da alguien y no son innatos; son para identificar a los individuos. Millones de personas habitan este mundo, pero ninguna parece darse cuenta de la verdad de que son Dios. Desgraciadamente, hoy en día llevan sus vidas con nombres dados por alguien.
¿Qué es Brahman? El Yo. Brahman no nace ni muere. Ésa es la única verdad; otros eventos vienen y se van. Por ejemplo, yo he querido crear esta cadena. Mi voluntad divina la creó, no estaba aquí antes. Así, todas las cosas y los seres en este mundo nacen de la voluntad divina. De modo que la voluntad divina es la causa de toda la creación. Además, la ilusión o maya también desempeña su papel. Cuando maya y la verdad se unen, tiene lugar la creación. Sin maya no puede haber creación. Maya es como la sombra para un ser humano, pero esta sombra los engaña. Al salir el sol, nuestra sombra es larga; al elevarse gradualmente el sol, la sombra cae bajo nuestros pies al mediodía. La sombra crece y disminuye, por lo tanto no deben confundir la sombra considerándola la base.
El amor es la principal cualidad de un ser humano. Y la fe es la base para el amor. La creación entera es una manifestación del amor de Dios, desde una diminuta hormiga a un poderoso elefante. Todo es creación de Dios. Ni siquiera una brizna de hierba se mueve sin la voluntad divina. La gente que no se da cuenta de esta verdad se deja llevar por su orgullo, su inteligencia y discriminación.
Pero nadie, no importa lo grande que pueda ser,
sabe lo que le deparará el futuro.
¿Cómo llegó a existir esta brizna de hierba? No es otra cosa que la voluntad de Dios. Igualmente, todo ser humano nace sólo por voluntad divina. No puede haber creación sin Dios. Durante el verano la tierra se ve reseca, pero al empezar la estación de lluvias, la tierra se ve verde con diversas plantas. ¿De dónde vinieron? De la lluvia. La lluvia vino de las nubes, las nubes son causadas por el sol, y el sol se originó de Dios. Así, la creación entera tiene su origen en Dios. No puede haber aire, sol, lluvia o plantas sin Dios. Aun sabiendo esta verdad, ustedes tienden a olvidarse de Dios. En cambio, recuerdan todo lo demás. Esto no es correcto. Jamás olviden a Dios. Si olvidan a Dios es igual a olvidar todo lo demás, pues él es la fuente y causa de todo.
Si no hay cimientos, no puede haber paredes, si no hay paredes, no puede haber techo, y no pueden vivir en una casa sin techo. Por ende, el cimiento es muy importante. Los pilares se levantan sobre los cimientos y finalmente se coloca el techo. Siguiendo esta analogía, la autoconfianza es el cimiento, la autosatisfacción es la pared, el autosacrificio es el techo y la autorrealización es la vida. Debe haber un cimiento para todo. Esto es una verdad fundamental. Sin embargo, olvidan esta verdad.
Jesús fue hijo de José y María. Cuando María lo llevaba en el vientre, sus padres tuvieron que viajar a Belén para tomar parte en un censo ordenado por el emperador romano. Tuvieron que viajar todo el camino en un burro. Fue un viaje arduo. Cuando finalmente llegaron a Belén, era de noche. Estaban cansados y no había lugar para que descansaran; José buscó y buscó pero no encontró ninguno. Finalmente fue a un establo y tocó a la puerta, explicando que María estaba a punto de dar a luz. El dueño les dio con renuencia un rincón para pasar la noche. Esa misma noche, María dio a luz a un bebé varón. Se arregló un lecho para el recién nacido con ropas viejas y hojas secas.
El bebé fue llamado Jesús. Creció feliz bajo el amoroso cuidado de la Madre María. Cuando ya era muchacho, José y María viajaron a Jerusalén para participar en una festividad. Jesús se mezcló con la gente y no podian hallarlo a pesar de una intensa búsqueda. Los padres estaban muy preocupados. Finalmente Jesús regresó con sus padres; cuando le preguntaron a dónde había ido, respondió que a escuchar el discurso de un sacerdote en un templo cercano. El sacerdote le había enseñado: “Tú solo eres la verdad; recuerda esto”.
Después de eso, meditando constantemente en esta enseñanza, Jesús anduvo errando solo por mucho tiempo y luego llegó cerca de un río, donde estaban sentados algunos barqueros. Al primero que vio fue a Pedro. Jesús le preguntó: “¿Cómo te llamas?” Él respondió: “Mi nombre es Pedro. Él es mi padre” (apuntando a un hombre mayor sentado cerca). El viejo estaba haciendo redes para pescar. Jesús hizo amistad con Pedro, que se quejó con él: “Buscamos peces todo el día de ayer pero no pudimos encontrar ni uno”. Jesús respondió: “Vayan a tal y tal lugar. Encontrarán peces en abundancia”. Jesús los acompañó y, tal como lo había predicho, atraparon muchos peces y se maravillaron: “¡Cuán grande es Jesús! El lo sabe todo”.
A partir de entonces trataron a Jesús como su preceptor. Aunque era joven de edad, era suficientemente viejo en sabiduría y todos ellos seguían meticulosamente sus palabras. La comunidad entera de pescadores trataba a Jesús como su maestro, con gran reverencia. Aun los grandes maestros parecen ser personas ordinarias en primera instancia. A medida que se van revelando gradualmente, la gente se da cuenta de su verdadera naturaleza y se agolpa alrededor de ellos en gran número. Eso pasó con Jesús.
Los pescadores se volvieron ricos gracias a la abundancia de peces con la ayuda y guía de Jesús. Al volverse ricos, los demás sintieron celos de ellos. Competían entre sí buscando la ayuda y guía de Jesús. Algunas personas, sin embargo, se volvieron celosas de la popularidad de Jesús y lo consideraban su enemigo. Informaron al sumo sacerdote que Jesús no tenía poderes milagrosos y que estaba engañando a la gente. Jesús fue llamado e interrogado: “¿Cómo adquiriste estos poderes?” Jesús respondió: “Todo es la voluntad divina”.
Jesús se movía con sus discípulos predicando su doctrina de amor y principios morales. Le preguntaron: “¿Quién eres tú?” Él respondió: “Yo soy Jesús”.
Molestos con la actitud y las enseñanzas de Jesús, dictaron una sentencia de muerte en su contra. Él sería crucificado. Sin embargo, el gobernador, una persona de buen corazón, no quería que Jesús recibiera la muerte. Se lamentó diciendo que Jesús era un hombre grande y noble, y lo estaban crucificando sin que hubiera cometido falta alguna. Él le dijo a Jesús: “Tú eres un hombre grande. Esta gente de duro corazón está tratando de matarte sin razón”. Jesús respondió: “Estoy feliz de que por lo menos tú te hayas dado cuenta de que soy una buena persona”.
En el momento de su crucifixión, su madre, María, se acercó y empezó a derramar lágrimas. Jesús la consoló diciendo: “¿Por qué lloras, madre? El cuerpo es como una burbuja. Déjalos hacer lo que deseen con este cuerpo. Tú piensas que van a matarme. Yo no tengo muerte, nadie puede matarme”.
María respondió: “¿Acaso no eres el hijo de este cuerpo?” Jesús respondió: “Desde luego. Estoy relacionado contigo al nivel físico, como tu hijo. Sin embargo, Yo soy Yo solamente. Ustedes son todos como hijos para mí. Todos son encarnaciones de la Divinidad”. Así es como Jesús alcanzó el más alto nivel de espiritualidad, habiendo pasado por todas las pruebas. Jesús no era sólo una forma humana; él era en verdad la encarnación del divino Ser. No obstante, algunas personas no pudieron darse cuenta de su divinidad, como sucede en el presente. Aun ahora algunas personas tienen fe en la Divinidad mientras otras no, unas exaltan a la Divinidad mientras otras la critican. Todo depende de su fe. Si consideran que una piedra es Dios, automáticamente se vuelve Dios.
Jesús sufrió muchas pruebas y tribulaciones. Se volvió el salvador de los pobres y abandonados, ayudándolos de muchas maneras. Una vez, cuando cruzaba el desierto, una mujer pobre se le acercó mendigando comida. Él le dio pan y cuando alguien preguntó de donde venía el pan, él respondió que era la voluntad divina.
LA VOLUNTAD DIVINA, LO MÁS GRANDE
No hay nada más grande que la voluntad divina. Todo es la voluntad de Dios. El principal deber de un ser humano es tomar conciencia de la voluntad de Dios y someterse a ella. Los que desarrollaron fe en la voluntad de Dios fueron protegidos, mientras otros no. Así, la fe es la base de todo.
La gente de hoy está ciega, habiendo perdido sus dos ojos de la fe. La fe es la base de toda la creación. Donde hay fe y amor, todo lo demás les será dado por añadidura. Por ende, lo primero es desarrollar fe. Algunas personas tienen fe pero carecen de amor. La fe carente de amor no sirve de nada. El amor y la fe deben estar juntos como polos magnéticos que se atraen.
Primero y principal, desarrollen fe. No puede haber vida sin fe. A veces, la fe es también llamada Ser. Sin el Ser no pueden ayudar a otros. Sólo cuando hay fe pueden lograr cualquier cosa en la vida. Aun ahora, hay personas que han progresado en la vida con firme fe en Jesús.
Algunas personas desarrollan fe cuando sus deseos son cumplidos. Si no se cumplen, pierden la fe. Esta actitud no es buena. Mantengan firme su fe, sin importar si sus deseos se cumplen o no. Preserven su fe con cuidado. La fe puede hacer maravillas, como que un ciego vea o un mudo hable. No duden en absoluto del poder de la fe. Algunos incidentes que suceden en este mundo pueden sacudir su fe en Dios. No obstante, si se aferran firmemente a su fe, pueden enfrentar cualquier situación con valor.
Aun ahora, algunas personas consideran este cuerpo como el de un hombre ordinario. Si fuera así, ¿cómo podría realizar todas estas tareas sobrehumanas? No, no. Es un error pensar así. Este cuerpo puede parecer una simple entidad física para ustedes; es el defecto de su propia visión. Hay algo malo en su percepción, por ello, corrijan su visión, desarrollen la percepción correcta. Si ustedes están bien, yo estaré bien. Ustedes están todos en mí. Esta es la verdad fundamental. Yo estoy logrando que se hagan algunas cosas volviéndolos a ustedes mis instrumentos, pues requiero de algunos para llevar a cabo mi misión. Por eso los estoy moldeando como esos instrumentos. Al impartir educación, conocimiento y sabiduría, los estoy formando a todos como mis instrumentos. Así, vivan todos una vida útil con firme fe en Dios.
Ustedes piensan que la educación y los grados académicos los han ayudado a progresar en la vida. Este punto de vista no es en absoluto correcto. ¿Cuántas personas educadas hay en este mundo? ¿De qué le sirven al mundo? De hecho, el mundo no recibe ningún beneficio de la clase educada. Tales personas hacen más daño que bien al mundo. Más que la educación, la vida espiritual es lo que protegerá a una persona en cada aspecto. Si carecen de visión espiritual, toda su educación y grados académicos son un desperdicio, su valor es cero. Por eso, llenen su vidas de devoción a Dios y desarrollen esta visión: “Yo no soy este cuerpo, es una vestidura que he asumido. Dios está dentro de ella conduciendo mi vida”.
Dios está en ustedes, con ustedes, alrededor de ustedes, encima de ustedes, debajo de ustedes. Desarrollen plena fe en la Divinidad. Entonces pueden lograr cualquier cosa en la vida.
A ustedes les gustan las frutas plenamente maduradas, pero las frutas deben contener dulce jugo. Sin éste, no puede ser una fruta. Todos deben tener el jugo del amor. Si no hay este dulce jugo, la gente sólo morderá la fruta y la tirará. Por eso, llenen sus corazones con el dulce jugo del amor.
Cualquiera sea el nombre y la forma, desarrollen fe en Dios. Dios tiene muchos nombres, pero es sólo uno. Las joyas pueden ser muchas, pero el oro es uno. No deben perder de vista el oro. Sin él no pueden hacer joyas. Desarrollen fe como su cualidad primordial, sin importar si les trae los resultados deseados o no. Añadan amor a esa fe. “Yo soy ustedes y ustedes son yo; ustedes y yo somos uno”.
“El Uno quiso volverse muchos (Ekoham Bahushyam)”. Quien toma conciencia de esa unicidad, logra la bienaventuranza total. Cada estudiante debe desarrollar fe en Dios. Estoy seguro de que los estudiantes han venido a esta institución no sólo para adquirir una educación y grados académicos, han venido aquí para aprender las enseñanzas de Swami. Si siguen las enseñanzas con firme fe en Swami, alcanzarán el éxito en todos sus esfuerzos. Deben tener fe en las enseñanzas de Swami, amarlas, adorarlas, y seguirlas.
Cuando canten bhajans, experimentarán paz y felicidad. Por eso, recuerden constantemente el nombre de Dios en su corazón. Quizás no puedan hacer la repetición del nombre, la meditación o yoga, pero hagan la recordación. No hay camino más fácil para estar en comunión con Dios. Los niños, adultos y mayores, todos pueden hacerlo. Háganlo durante toda su vida.
Pueden estudiar y adquirir grados académicos,
pero también canten bhajans.
No consideren a Jesús como un mortal ordinario. Vean a Dios en él. A menudo se refieren a alguien y dicen “él es un hombre” o “ella es una mujer”. No, no; ésta no es la manera correcta de identificarlos. Así sean hombres o mujeres, “todos son uno; sean igual con todos”.
El Señor Krishna declaró: “El Atma eterno en todos los seres es una parte de mi ser”. Ustedes son todos partes de mí, ustedes y yo somos uno. No son diferentes de mí. Estoy en ustedes, con ustedes, encima de ustedes, debajo de ustedes y alrededor de ustedes. Desarrollen ese espíritu de unidad al vivir su vida. Espero haber sido claro. En el momento en que vayan a sus lugares, no piensen “Swami está allá mientras yo estoy aquí”; desarrollen siempre este sentimiento: “Él está conmigo, en mí, alrededor de mí, encima de mí y debajo de mí”. Todos son uno.
26 de diciembre de 2007, Prasanthi Nilayam
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