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SEPTIEMBRE 2006

 

 

Diálogo de sordos

Encuentros con nombres notables

Mi amiga D.F.B. es la tercera en discordia, aunque ella deseaba ser manzana de la concordia, en estas conversaciones entresacadas de mi compilación que, parafraseando a Gurdjieff, he titulado igual que la columna de este mes. Notable en Dolores F.B. es su extrema sensibilidad, que le permite percibir los movimientos terráqueos de rotación y traslación, lo cual llega, como toda hiperestesia, a provocarle molestias físicas y mentales. Para contrarrestarlas ha desarrollado una manera de caminar que, a grandes rasgos, consiste en alinear sus airosos pasos, el de la pierna izquierda con el movimiento rotatorio, y el de la derecha con el giro traslatorio. Así no se marea.

Ricardo Ortiz


R.O.F.: Decíamos ayer...

Z.B.C.:¿Que no fue el mes pasado?

D.F.B.: ¿Que el mes pasado no fue ayer?

Ayer decíamos que era notable la labor encomendada al hombre por Dios de dar nombre a las cosas y animales y la relación que guardan los nombres con los misterios divinos, el papel que aquéllos juegan en velar y develar las obras de la creación.

Y fue de importancia tan fundamental esa misión, que seguramente requirió una observación concentrada y una honda introspección, que el producto de ella, los nombres, han llegado a ser considerados depósito de las características y aun la esencia de las cosas y seres nombrados...

D.F.B.: pues eso sería sólo en un principio, y en todo caso sólo en la palabra de Dios se hallaría esa identidad entre palabra y obra, pues, volviendo al Génesis, si esa identidad no existiera no habría surgido la luz cuando dijo la palabra luz, y acuérdate de que ya el famoso diálogo de Platón sobre el lenguaje empieza discutiendo sobre si cada cosa tiene un nombre que le es naturalmente propio, y comentando que el que lleva el nombre del dios de la ganancia no alcanza la riqueza...

Z.B.C.: en nuestros tiempos hablaríamos de morenos que se apellidan Blanco, feos que se apellidan Bello...

y desgraciados que se llaman Eugenio, pero estamos hablando en serio, y además no seas racista.

Bueno, pues desde un punto de vista digamos místico los nombres sí guardarían una esencia que se manifestaría en forma visible en las cosas a que se aplican...

pero si los nombres tienen conformidad con las cosas, cualquier nombre me diría qué cosa es, y entonces, ¿por qué existen los diversos idiomas

A Dios le gusta la variedad.

y por qué hablamos y no nos entienden?

Tal vez debemos decir la palabra adecuada a la persona adecuada y en el momento y del modo adecuado.

Pues eso sí suena muy complicado.

Pero al menos ya es la aplicación práctica de todo ese discurso que se traen sobre palabras y nombres.

Bueno, quedemos en que ese nombrar de los comienzos bíblicos es la imagen de la ardua y constante tarea del hombre por explicarse el mundo y hacer concordar sus dichos y sus hechos, encontrar el nombre exacto de las cosas y la palabra que diga todo claro y completo

¿Pues no que una imagen dice más que mil palabras?

Ahí estaríamos entrando al reino de los símbolos, pero yo creo que una palabra dice más que mil imágenes.

Pero una palabra es también un símbolo, ¿o no?

Puede ser, si transmiten un sentido y una energía y poseen un poder generador.

En ese sentido, y perdón por volver al trigo, los nombres son las palabras más simbólicas, sobre todo los nombres personales.

Sí, al grado de que hemos llegado a un fetichismo del nombre, por un lado, y por otro a una nominosofía, como esa rama de la numerología que lee tu destino en la suma del valor numérico de las letras de tu nombre. Me refiero en el primer caso a quienes se ofenden porque haces juegos de palabras con sus nombres o les dices otros...

Lo dices porque tú te la pasas divirtiéndote con esos jueguitos y la gente se enoja contigo.

Lo digo porque unas palabras me sugieren muchas otras y siento que los sonidos están ligados unos con otros y al ser energía en movimiento unos generan otros después de desarrollarse y desplegarse por el mundo...

D.F.B.: Metapoético estáis.

y además no veo mal en ello.

Pues así como hay un bien supremo en aprender a pronunciar un buen nombre, para muchos hay un gran mal en pronunciar ciertos nombres, como cree la gente cuando te dice que no invoques o conjures a alguien diciendo su nombre, no se vaya a aparecer.

Y es que la simple mención de cosas desagradables suscita en la mente o en el ánimo algo desagradable.

Eso lo tendrán muy presente quienes, en la moda, han oído y leído en las novelas de Harry Potter de un personaje de quien no puede o no debe decirse el nombre, como que literalmente quiere decir nada menos que "valle de la muerte".

¡Ya lo dijiste!

Calma. Hablemos entonces de otro aspecto, a saber, la necesidad mostrada de contar con un nombre para personajes que no lo tienen, y para seguir en la Biblia, ahí están entre muchos otros la pecadora que lavó los pies de Jesús con sus lágrimas, la salada mujer de Lot, los tres reyes, sabios o magos de Oriente, los dos ladrones, los 22 apóstoles, el soldado que dio el lanzazo, etc., personajes todos a quienes algo que se ha llamado la tradición ha buscado y adjudicado nombres, a veces de forma en verdad absurda.

Se perdieron esos nombres o los autores no los revelan precisamente por eso que acabas de decir.

Todo puede ser, y aquí te doy algo para documentar tu escepticismo heterodoxo: muchos nombres que no aparecen en las Biblias canónicas sí se encuentran en los libros apócrifos.

Que también se las traen, porque en uno de ellos a la esposa de Noé se le dan nombres por docena.

Leer los libros apócrifos y otros textos, comentarios y tradiciones de tema bíblico es toda una aventura en busca de datos que normalmente están fuera del conocimiento al uso, como los nombres.

Quizá se ha buscado encontrar el nombre de ciertos personajes o ponérselo porque el conocer o poseer el nombre de alguien te da acceso a su esencia, te da poder sobre él.

Y ahora me vienen a la mente, aunque no están sólo en los apócrifos, dos nombres eminentes para Cristo: las marías.

Como curiosamente se llamaban las dos mujeres principales en su vida, en quienes también se advierte ese movimiento de los nombres, y de lo que mejor hablamos en nuestro próximo diálogo.



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