La numerología kármica
Lorena Vázquez
La numerología kármica es una herramienta eficaz y rápida que te ayuda a descubrir el significado energético de tu nombre y tus apellidos. Para muchas personas la palabra karma es significado de algo malo. La realidad es que karma significa “acción”, todas las acciones que llevamos a cabo tienen una reacción positiva o negativa, y esa reacción es lo que la numerología kármica analiza para encontrar una respuesta a una conducta o a un patrón de personalidad que en repetidas ocasiones coincide con nosotros.
Todos los nombres tienen un significado, dependiendo de su raíz siempre quieren decir algo, por ejemplo el nombre de Sofía viene del griego y significa sabiduría, Xóchitl, del náhuatl, significa flor y así podemos encontrar que cada uno de los nombres tiene un significado que proviene de algún vocablo. Así como los nombres, los apellidos también tienen una raíz con su propio significado, por ejemplo el apellido Velazco es un apellido de origen vasco (en España) y significa pequeño cuervo.
Además del significado literal, también existe el significado energético, que no se encuentra en los libros o traducciones directas de la lengua original. Sin embargo, podemos encontrar que en ese sonido que a diario escuchamos y lo identificamos como nuestro nombre, existe un significado más profundo de lo que pensamos. Tal vez a un nivel inconsciente sentimos mucho más la energía real de este nombre con el que nos hemos identificado por tanto tiempo, y en muchas ocasiones preferimos cambiarlo por algún apodo o diminutivo.
¿Habías pensado alguna vez que tu apodo significa mucho más de lo que pensaste? ¿Por qué hay personas que prefieren que les digan de una forma en especial en vez de su nombre? ¿Será que nuestra alma está pidiendo otra energía?, quizá energía asociada con el recuerdo constante de encaminarse a lograr sus metas; a lo que vinimos a hacer a esta vida. Tal vez a un nivel consciente preferimos cambiar este destino e irnos por un camino diferente, que puede estar lleno de piedras y baches, alejándonos de nuestra meta de vida. Muchos de nosotros quisiéramos que las decisiones que tomamos siempre fueran para mejorar, pero muchas veces tomamos la decisión equivocada y el camino que pensábamos (o nos dijeron) aque era el mejor, resulta que no lo es y nos encontramos envueltos en situaciones que deseábamos evitar.
Los apellidos que llevas en tu nombre tienen mucho de tus padres, de tus abuelos, tíos, hermanos. Es por esto que debemos trabajar el karma en familia para poder trascender de una forma amorosa. Si vemos a la familia como un espejo de nosotros mismos, podemos encontrar todo lo que hemos trabajado o todo lo que nos falta por trabajar. Si somos lo valiente que creemos ser, podremos vernos en ese espejo con el objeto de observar sin juzgar, simplemente observar.
Los apellidos son nuestra familia, los llevamos grabados en el acta de nacimiento y por lo tanto en todos los documentos que poseemos: credenciales, tarjetas de crédito, etc. Si renegamos de ellos, también lo estamos haciendo de nuestras familias y de todo lo que tiene nuestro nombre.
¿Cómo determinamos el significado de nuestros nombres? En la numerología kármica cada letra tiene un valor asignado y la suma de todos estos valores proyecta un resultado que tiene un significado relacionado con el karma que tenemos que vivir aquí y ahora. Así como nuestro nombre tiene un significado kármico, también el día en el que nacemos tiene cierto tipo de energía; algo muy específico que venimos a trabajar. Siguiendo el lineamiento de que nada es casual sino causal, se puede afirmar que no es casualidad que hayamos nacido el día en que lo hicimos, aunque el doctor haya programado una cesárea no es casualidad.
En la numerología kármica del mes existen 31 números asignados a cada día, de los cuales existen solamente 5 días que son dharma (bendición) y son los días: 19, 21, 23, 24 y 27. Existen días que son un reto, es decir, algún desafío que a lo largo de tu vida se presenta; estos días son el 10, 15 y el 30. También están los números que no tienen karma, son como materias que venimos a cursar a la universidad de la vida y son el 2, 3, 5, 7, y el 9.
Los demás días son kármicos y dentro de estos días existen números con mayor fuerza o más sutiles, es decir existen personas con días de nacimiento, apellidos y nombres que vienen a trabajar más intensamente y otros no tanto.
Como ya hemos señalado, los nombres y apellidos tienen un significado energético que puede ser descifrado por la numerología kármica, así también podemos encontrar que los nombres de los países tienen cierto tipo de vibración que manifiesta algo que compartimos como compatriotas. Así, el nombre México en su totalidad suma 25, y según la numerología kármica su significado se relaciona con la problemática que causa el no escuchar la voz interior que nos guía, sino que le damos más razón al materialismo, desviándonos de nuestra misión.
¿Cuál sería la misión de los mexicanos? Son muchas, pero una muy importante está relacionada con la capacidad que tenemos para desarrollar nuestra intuición y así lograr ver con el alma la verdad de las cosas que nos rodean.
El nombre completo y con el que identificamos nuestro país es República Mexicana. Calculando su valor kármico podemos encontrar su significado. El total de las dos palabras tiene como resultado el número 11. Este número (en la numerología kármica) se asocia con la rivalidad, los errores pasados, guardar resentimiento y rencor, no saber perdonar. Todo esto también está relacionado con la pareja.
Como mexicanos es muy importante actuar con base en nuestra intuición, ya que si nos limitamos a razonar todo lo que hacemos, caemos en un aprieto del que muchas veces no encontramos salida ni tampoco una respuesta adecuada. En cambio, si nos dejamos llevar por la intuición no es el ego lo que nos guía, sino nuestra más pura esencia: la universal, Dios, Jesús, la energía. Así, en vez de hacer o decir cosas por miedo, orgullo o resentimiento, dejaremos fluir la energía para alcanzar nuestras metas de una forma eficaz y amorosa. El rencor, el resentimiento y el orgullo no son otra cosa que un ego herido y cuando tenemos este dolor perdemos nuestros objetivos de vida, desviamos nuestra atención a la venganza, a la rivalidad y por supuesto a la envidia. ¿No será que llevamos mucho tiempo viviendo hacia afuera? Tal vez llevamos mucho tiempo viendo lo que nuestro vecino hace y tiene.
Saber perdonar con el corazón, con amor y acción. Cuando sientas rencor o resentimiento hacia alguien piensa qué tan herido tienes el ego y si vale la pena que gastes toda esa energía en pensar o en actuar de forma vengativa. En cambio, puedes tomarte un tiempo para meditar y respirar para escuchar lo que te dice tu intuición (no tu mente racional) y verás que el remedio a tu problema es mucho más sencillo de lo que parece.
Somos un país maravilloso y debemos sentirnos agradecidos simplemente por el hecho de ser. Fluyendo en armonía podremos hacer mucho, no sólo por nosotros, sino por las personas que amamos y hasta por aquellos que no conocemos.
En estos tiempos en los que sabemos y sentimos cambios que están por suceder (o ya están sucediendo) es necesario unirnos en armonía y paz y si como mexicanos sabemos que uno de nuestros objetivos es el dejarnos guiar por la intuición, haremos y llegaremos con amor, armonía y paz a nuestros objetivos de vida como nación.
Estamos rodeados de energía, heredada o ejercida por nosotros mismos. Si tuviéramos una herramienta que nos ayudara a encontrar un mejor sentido a nuestra vida, seguramente la quisiéramos usar pues para eso está, para ayudarnos como seres humanos.
Todos venimos a trabajar algo en nuestras vidas, todos tenemos una meta de vida y es nuestra responsabilidad lograr alcanzarla y para hacerlo hemos sido bendecidos con diferentes tipos de herramientas: la ciencia, las artes, las diferentes filosofías de vida, y dentro de cada una de estas filosofías se encuentran herramientas que nos ayudan a mejorar nuestro estilo de vida. Si aprendemos a escuchar nuestra voz interior entenderemos mas allá de las palabras y de las acciones.
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